Cómo ayudar a tu hijo adolescente a practicar la asertividad
Tu hija llega a casa molesta porque su amiga volvió a pedirle prestado el teléfono y revisó sus mensajes privados —por tercera vez este mes. Ella no quería prestárselo, pero “se sintió raro decir que no”. Tu hijo aceptó cubrir otro turno de trabajo un sábado, aunque ya tenía planes. “No supe qué más decir”.
Estos momentos pueden parecer pequeños, pero se van acumulando. Y señalan una habilidad que muchos adolescentes aún no han desarrollado por completo: la asertividad.
¿La buena noticia? La asertividad se puede enseñar. Y tú estás en una excelente posición para ayudar.
¿Qué es exactamente la asertividad?
Piénsalo como un control de volumen. Algunas personas se comunican demasiado bajo: son pasivas, y sus necesidades no se escuchan. Otras expresan sus opiniones tan fuerte que terminan apagando a los demás: eso es ser agresivo. La asertividad consiste en encontrar el volumen adecuado: lo suficientemente claro para ser escuchado, sin silenciar a quienes te rodean.¹
La asertividad significa expresar tus necesidades, sentimientos y opiniones de manera honesta y respetuosa.² No se trata de ganar discusiones ni de imponer tu voluntad. Se trata de poder decir lo que piensas y pedir lo que necesitas, mientras sigues respetando a los demás.
En términos prácticos, la comunicación asertiva se ve así:³
Dar una opinión o expresar cómo te sientes
Pedir lo que quieres o necesitas
No estar de acuerdo sin faltar al respeto
Decir que no sin sentir culpa excesiva
Apoyar a otra persona cuando lo necesita
Tu adolescente probablemente no nació sabiendo hacer bien estas cosas. La mayoría de las personas no lo hacen. La asertividad es una habilidad, lo que significa que se puede aprender, practicar y fortalecer.⁴
¿Por qué es importante la asertividad para mi adolescente?
Los adolescentes que saben expresarse y defenderse suelen hacer amistades con mayor facilidad, manejar mejor los conflictos y recibir más respeto de las personas que los rodean.⁵
Pero la asertividad también está relacionada con la forma en que los adolescentes manejan la presión, incluidas las situaciones de riesgo. Cuando tu hija puede decir “no, gracias” de manera clara y sin sentir una culpa excesiva, es menos probable que entregue su teléfono —y su privacidad— solo porque resulta incómodo negarse. Cuando tu hijo puede poner un límite con su jefe, está practicando la misma habilidad que necesitará si alguien le ofrece una pastilla sin saber qué es en una fiesta.⁶
La capacidad de decir que no —de forma clara, tranquila y sin ceder— es una de las habilidades más protectoras que puede tener un joven.
¿Por qué a mi adolescente le cuesta expresarse?
Algunos adolescentes tienden a ser pasivos. Puede que no tengan confianza en sus opiniones, que se preocupen demasiado por complacer a los demás, que teman el rechazo o que en el pasado hayan visto sus ideas minimizadas o ignoradas.⁷ A menudo, los adolescentes quieren encajar en un grupo y tienen miedo de decir o hacer algo que los haga sentirse expuestos.
Esto es lo que hace que la asertividad sea difícil en el momento: implica elegir una incomodidad a corto plazo en lugar de evitar la situación.Hablar puede sentirse incómodo o generar tensión al inicio. Pero quedarse callado muchas veces termina dejando arrepentimiento y frustración: esa sensación lenta de “ojalá hubiera dicho algo”. Un poco de incomodidad ahora suele traducirse en más calma y menos resentimientos después.
Otros adolescentes tienden a ser agresivos: hablan con demasiada fuerza, se enfocan solo en sus necesidades y les cuesta escuchar a los demás.⁸
Ninguno de los extremos funciona bien. El objetivo es el punto medio: una comunicación clara, respetuosa y directa.
¿Cómo puedo ayudar a mi adolescente a comunicarse de forma más clara?
Muchos adolescentes —especialmente los pasivos— se han acostumbrado tanto a decir “no sé” o “me da igual” que han perdido contacto con sus propias preferencias.⁹
Empieza con cosas pequeñas. Si tu adolescente dice “lo que sea” cuando le preguntas qué quiere cenar, responde con suavidad pero con firmeza: “En realidad, elige uno. ¿Pizza o tacos?”. El riesgo es bajo, pero estás fortaleciendo ese “músculo” de la asertividad.¹⁰
Luego, introduce las frases en primera persona (“yo”). En lugar de decir “nunca me escuchas” (lo que pone a los demás a la defensiva), prueba con: “Me siento frustrado/a cuando siento que no me escuchan, porque para mí es importante poder compartir lo que pienso”.¹¹ Esta estructura —me siento [emoción] cuando [situación], porque [razón]— ayuda a los adolescentes a expresarse sin atacar a los demás.
¿Cómo le enseño a mi adolescente a decir que no?
Decir que no es difícil para muchos adolescentes. No quieren parecer groseros o les preocupa lo que los demás puedan pensar.
Empieza por lo básico: “No” es una oración completa. Tu adolescente no le debe explicaciones a nadie, aunque tener una preparada puede hacer que decir que no resulte más fácil.
Ayúdale a prepararse. Practiquen con juegos de roles o situaciones en las que tenga que rechazar algo: una petición para copiar la tarea, una invitación a una fiesta, la presión para compartir algo en línea o para participar en una conducta peligrosa. Practiquen hasta que las palabras salgan con mayor naturalidad.
Un conjunto útil de herramientas para rechazar:
Retrasar: “Déjame pensarlo y luego te aviso.”
Echarle la culpa a alguien más: “Mis papás me matarían.”
Usar humor ligero: “Me encantaría, pero estoy tratando de mantener mi racha de buenas decisiones.”
Ofrecer una alternativa: “No puedo hacer eso, pero sí podría hacer esto otro.”
Simple y directo: “No, gracias. Estoy bien.”
La Dra. Lisa Damour, psicóloga y autora, sugiere que la excusa ni siquiera tiene que ser verdadera; solo tiene que estar preparada.¹² Tener algo listo para decir reduce la presión en el momento.
¿Cómo puedo animar a mi adolescente a defenderse por sí mismo/a?
Abogar por uno/a mismo/a —hablar para que se respeten y se atiendan tus necesidades— es una habilidad que los adolescentes usan constantemente: pedir ayuda a un maestro, solicitar un cambio de horario en el trabajo, o decirle a un amigo que cruzó un límite.¹³
Cuando tu adolescente se queja de algo que sí está en sus manos cambiar —“Mi maestro nunca explica las cosas con claridad”— trata de resistir el impulso de resolverlo por él o ella. En su lugar, considera preguntar con suavidad: “¿Qué te está impidiendo defenderte en esta situación?” o “¿Has pensado en algo que estarías dispuesto/a a decirle?”.¹⁴ Luego, ayúdale a pensar cómo podría hacerlo.
**Un marco sencillo para abogar por uno/a mismo/a:**¹⁵
Mantén la calma. Respira antes de hablar.
Comprende el problema.¿Qué es lo que está pasando exactamente?
Considera opciones. ¿Cuáles podrían ser algunas soluciones posibles?
Exprésate. Usa un lenguaje claro y respetuoso.
Reflexiona. ¿Cómo salió? ¿Qué harías diferente la próxima vez?
En algunas familias y culturas, hablar con franqueza a los adultos —maestros, entrenadores, personas mayores— puede resultar incómodo o incluso percibirse como una falta de respeto.¹⁶ Si ese es el caso en tu hogar, aun así puedes ayudar a tu adolescente a aprender a defenderse de maneras que se sientan alineadas con los valores de tu familia. Abogar por uno/a mismo/a no tiene que implicar confrontación. Puede implicar hacer preguntas respetuosas, pedir aclaraciones o expresar necesidades de forma educada pero clara.
¿Cómo puedo ayudar a mi adolescente a mantener la calma cuando las emociones están a flor de piel?
Las emociones intensas son útiles: le indican a tu adolescente que algo es importante. Pero cuando las emociones se desbordan, los mensajes se confunden. Un adolescente que está furioso por una calificación injusta puede entrar alterado(a) en la oficina de un maestro y empeorar la situación.
Enseña la pausa. Antes de responder en un momento tenso, respira. Cuenta hasta cinco.¹⁷ Esto no se trata de reprimir las emociones, sino de darle al cerebro un momento alcanzarlas.
El Dr. Ken Ginsburg, experto en el desarrollo adolescente, enfatiza que los jóvenes necesitan estrategias para procesar sus emociones y evitar que el estrés se vaya acumulando.¹⁸ Contar con estrategias para liberar el estrés —como escribir en un diario, hacer ejercicio o hablar las cosas— ayuda a los adolescentes a mantenerse regulados y a responder de manera asertiva en lugar de reactiva.
¿El comportamiento de los padres influye en la asertividad de los adolescentes?
Tu adolescente aprende más al observarte que por cualquier cosa que le digas. Los hijos son grandes imitadores: los adolescentes que ven a sus padres disculparse en exceso, dudar o evitar el conflicto suelen adoptar esos mismos hábitos.¹⁹
Observa cómo manejas las situaciones que requieren asertividad. ¿Hablas cuando tu pedido está mal en un restaurante? ¿Pones límites con tus propios amigos y familiares? Cuando los hijos ven a sus padres consultarse entre sí antes de tomar decisiones, o preguntar con sinceridad “¿tú qué piensas?”, aprenden que otras perspectivas importan y que la colaboración es algo normal.²⁰
No tienes que ser perfecto/a .Ser consciente de lo que transmites con tu ejemplo marca una gran diferencia.
¿Qué pasa si mi adolescente se resiste a practicar?
A algunos adolescentes les parecerá una tontería la idea de hacer juegos de rol o practicar frases en primera persona (“yo”). Está bien. Aun así, puedes ayudar.
Aprovecha momentos reales. Cuando surja una situación de forma natural —un mensaje frustrante de un amigo, un conflicto en la escuela— haz preguntas: “¿Qué te gustaría que pasara aquí? ¿Qué podrías decir?”
Hazlo sobre ellos, no sobre ti. Preséntalo como una forma de ayudarles a conseguir lo que quieren, no como una lección que estás tratando de enseñar.
Comparte tus propias dificultades. “A mí también me costaba expresarme cuando tenía tu edad. Algo que me ayudó fue…”
Déjalo por ahora y vuelve a intentarlo después. Si tu adolescente se cierra, no insistas. Inténtalo en otro momento.
Refuerza cuando van por buen camino. Cuando los adolescentes se defienden con habilidad —¡incluso si no están de acuerdo con nosotros!— debemos aprovechar la oportunidad para decirles que estamos orgullosos e impresionados.
Ponlo en perspectiva. No todas las situaciones requieren asertividad. Ayuda a tu adolescente a ver que se trata de los momentos que realmente importan —aquellos con consecuencias reales. Hablar siempre no es el objetivo;lo importante es saber qué batallas valen la pena.
El objetivo no es una sesión de entrenamiento formal, sino integrar estas conversaciones en la vida cotidiana.
¿Qué pasa si mi adolescente tiene ansiedad, TDAH u otros desafíos?
Algunos adolescentes enfrentan obstáculos adicionales cuando se trata de la asertividad. Estos jóvenes pueden querer expresarse, pero el proceso se siente más difícil, más confuso o les cuesta más emocionalmente.
La ansiedad puede hacer que expresarse se sienta abrumador. Las dificultades de atención pueden llevar a hablar de manera impulsiva o a perder el hilo de lo que querían decir. La dificultad para interpretar las señales sociales puede hacer más difícil saber cuándo y cómo es apropiado ser asertivo. Por eso, muchos de estos adolescentes optan por quedarse callados, incluso cuando necesitan ayuda.
Los padres pueden hacer una gran diferencia manteniendo la práctica sin presión. Ofrece frases sencillas que puedan usar en el momento.Ve paso a paso y ayúdales a reconocer cuando se están empezando a sentir abrumados. —antes de que se cierren por completo—. Un poco de estructura, paciencia y colaboración con adultos atentos en la escuela o el trabajo puede hacer que expresarse se sienta más manejable y ayudar a que estos adolescentes desarrollen confianza con el tiempo.
Si tu adolescente necesita más apoyo, considera trabajar con un consejero o terapeuta que pueda adaptar estrategias a sus necesidades específicas.
¿Cuándo debería buscar ayuda profesional?
Si la dificultad de tu adolescente para ser asertivo/a está causando problemas significativos —aislamiento social, incapacidad para desenvolverse en la escuela, ansiedad extrema al expresarse— puede ser el momento de consultar con un profesional. Un terapeuta puede ayudar a los adolescentes a desarrollar confianza y habilidades de comunicación en un entorno de apoyo.
¿Cómo encontrará mi adolescente su voz?
La asertividad no se trata de ser ruidoso ni insistente. Se trata de saber lo que piensas, poder expresarlo y respetar lo suficiente a los demás como para escuchar lo que ellos también piensan.
Tu adolescente todavía está aprendiendo a encontrar su voz. Con tu apoyo —y mucha práctica en situaciones de bajo riesgo— lo logrará.
References: Scott Hadland, MD, Chief of Adolescent Medicine, Mass General for Children/Harvard Medical School; Lisa Damour, PhD, Teen Parenting Expert, Best Selling Author, Co-Host of Ask Lisa Podcast
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Busman, Rachel, PsyD. Quoted in Jacobson, Rae. "Why Girls Apologize Too Much." Child Mind Institute.
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